Te traigo el Ojo de Horus, para que tu corazón pueda alegrarse ...

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Reflexión Espiritual Brahma kumaris

     El poder de los buenos deseos         
¿Cuál es el signo de acumular tesoros espirituales? El mayor tesoro es el tesoro de los pensamientos elevados. Los pensamientos también son un tesoro. Desperdiciar el tesoro de los pensamientos significa desperdiciar los logros. Un método sencillo pero de gran eficacia en nuestro progreso espiritual es dar buenos deseos y recibir buenos deseos. Dar felicidad y recibir felicidad. No causar pesar o dolor y no tomar pesar. No es correcto pensar que como no hemos causado dolor a nadie ya es suficiente, ya que incluso si aceptamos y tomamos pesar seremos infelices.
Si continuamos dando buenos deseos y recibiéndolos observaremos como nuestro estado anímico y espiritual se fortalece y llena de gran bienestar y felicidad. Es preciso comprender que si aceptamos en nuestro interior la negatividad generada por alguien, eso causa un impacto y una influencia que afecta nuestro estado interno, del mismo modo que cuando ingerimos algún producto o sustancia físicamente nociva. Siempre que alguien derrame su negatividad, mal humor o palabras hirientes sobre nosotros, no debemos absorberlo en nuestra mente. Ya que de lo contrario, el hábito de aceptar lo negativo se convertirá en un defecto y será como un obstáculo que nos pondrá dificultades en el crecimiento y progreso espiritual.
Por supuesto, si somos nosotros los que tenemos algún tipo de sentimientos y pensamientos negativos hacia alguien, también tenemos que eliminarlos. Hemos de crear un pensamiento determinado en nuestro corazón de que a partir de ahora sólo vamos a tener buenos deseos y sentimientos benevolentes hacia todos y no vamos a aceptar ni absorber nada negativo en nuestro interior.
Para ello es preciso mantener coraje y tener un pensamiento determinado. Si en alguna ocasión sentimos la influencia de la negatividad de alguien, entonces podemos darle 10 veces más de buenos deseos y entonces se desarrollará coraje y nos liberaremos de esa influencia.
El método de constantemente experimentar, sentir y dar buenos deseos hacia todos actúa como una protección interna, nos fortalece y favorece la armonía y la positividad en las relaciones con los demás.
Desde el equipo de Reflexiones Espirituales, aprovechamos para desearos unas maravillosas fiestas de Navidad, que sean una excelente ocasión para generar armonía y compartir amor en la forma de buenos deseos hacia todos.
Amistad espiritual
Generalmente hay dos tipos de amistad: una que nutre y ofrece apoyo y otra que se basa en el egoísmo y los chismes.
Todos necesitamos amigos que nos apoyen espiritualmente. Los amigos espirituales nunca son engañados ni se afectan adversamente por la negatividad. Aceptan a los demás como son y a la vez mantienen la consciencia del potencial que hay en cada uno. Creen en los demás y les ven con una actitud constante de respeto, fe y paciencia, no importa lo que suceda.
La amistad espiritual sólo es posible cuando no dependemos de recibir el amor o aprobación de los demás. Esto sucede a medida que desarrollamos nuestra relación con el Alma Suprema, nuestro verdadero amigo y fuente de fortaleza y bienestar.
Desarrollando esta relación con Dios, nuestra benevolencia fluye de manera incondicional. Empezamos a compartir paz y amor, no de acuerdo a los méritos, sino debido a que es nuestra naturaleza intrínseca el hacerlo.
Lo opuesto a la amistad espiritual es la dependencia, en la que se da un mercadeo sutil: “Te daré amor si tú me lo das a mí”. La amistad espiritual está libre de tales juegos engañosos de dar y tomar.
Los amigos espirituales son “in-dependientes”: enfocados hacia el interior, son capaces de “depender” de sí mismos como fuente de bienestar. Esto hace posible que sigan dando, en vez de tomando.
Por tanto, convirtámonos en un verdadero amigo de nosotros mismos y de los demás.



TRANSFORMACIÓN
Decimos que a fin de que se dé la transformación del mundo, primero necesitamos transformar nuestro ser. Necesitamos ser el cambio que queremos ver en el mundo. Sin embargo, muchas personas no pueden transformar su ser debido al trabajo sutil que se requiere para esto. Una de las causas de que la transformación en profundidad sea difícil es que nos hemos apegado a una vieja manera de ser y nuestra identidad se ha vuelto dependiente de la misma.
La transformación del ser significa liberarse uno mismo de su vieja identidad, una identidad que arrastra capas y capas de diversas formas de apegos. Necesitamos detectar las características adquiridas que hemos acumulado a lo largo del tiempo – características que nos han alejado de nuestro ser verdadero y nos han metido en una caja.
Al hacer esto, estamos participando activamente en nuestra propia exploración personal y en el descubrimiento de “quién soy yo”. Necesitamos revisarnos antes de que podamos cambiarnos. Necesitamos saber quiénes somos antes de poder saber qué papel interpretar en el mundo. El principio sutil de este proceso es: Hasta el punto en que yo me prepare interiormente, hasta el mismo punto seré capaz de ser parte de la transformación en el exterior.
Ni un solo día debería pasar en el que no nos hayamos preguntado: “¿Cuál es mi propósito para hoy? ¿Cuál es el propósito de mi vida hoy?” Y al final del día deberíamos preguntarnos: “¿Qué beneficio o aprendizaje obtuve del día de hoy? ¿Cómo se beneficiaron los demás de mí?”
Este propósito nos da la capacidad de hacer todo lo demás. Para fortalecer nuestro propósito, es esencial crear tiempo para sentarse en silencio y conectar con Dios cada mañana temprano, antes de empezar el día.

El poder de cooperar 
El poder de cooperar es la capacidad para entregar nuestro tiempo, atención, experiencia y sabiduría al servicio de otros. Una imagen representativa de este poder es la de una montaña que se levanta con el dedo de cooperación de muchas manos. El significado es que con la cooperación de todos, incluso una tarea enorme se hace posible.
La auténtica cooperación se basa en actitudes, sentimientos y pensamientos que ofrecen apoyo y ayuda:
1. Simplemente ver las cualidades del carácter de otros y no sus debilidades es un acto de cooperación. Facilitará generar un ambiente de convivencia armoniosa.
 Cuando vemos las virtudes, además de cooperar en crear un ambiente positivo, nos hacemos virtuosos: absorbemos aquello en lo que nos enfocamos.
2. Crear pensamientos sutiles y poderosos que favorezcan el éxito de otra persona es una cooperación invisible que no tiene precio.
3. El crear y esparcir con generosidad buenos sentimientos hacia algún amigo o adversario que esté desanimado es cooperación libre de egoísmo (altruista).
4. Una actitud constantemente positiva independientemente del conflicto o dificultad que se presente es la inspiración para elevar la cooperación.
5. Aceptar, reconocer y valorar a los demás es cooperar en su viaje, suministrándoles así el combustible del entusiasmo.
La cooperación es el tejido de la unidad,
la canción de la armonía
 y la única forma de prosperar juntos.
La cooperación nos permite compartir nuestras virtudes y especialidades, y aprender de las cualidades y talentos de aquellos con los que cooperamos.
La cooperación está basada en la fe, el amor y la confianza. Su fuerza se manifiesta cuando hay amor tanto por la tarea como por el papel especial que cada uno desempeña para llevarla a cabo. La verdadera cooperación requiere de buenos deseos y sentimientos puros entre unos y otros. El mayor de todos los logros es cooperar con Dios en su tarea de transformación y renovación.
 

Cambiarme a mí mismo
Tómate unos momentos para visualizar una barca, avanzando suavemente a través del agua. Todo está yendo bien, el viaje es placentero.
Ahora imagina que de alguna forma, se produce un agujero en la barca. El agua empieza a entrar. A medida que entra más y más agua, la barca empieza a hundirse, hasta que finalmente se hunde del todo.
Esta es la historia de la “barca” de nuestra vida.
Para muchos de nosotros, el inicio del viaje está lleno de inocencia, amor y confianza. Sin embargo, en algún momento del viaje, empezamos a hundirnos. Nos quedamos abrumados y nos detenemos. ¿Por qué? Las influencias externas nos inundan, llevándose nuestra fe, haciendo difícil defender nuestros valores y principios. Nos hacemos dependientes de los demás y de las circunstancias y, finalmente, mendigos de felicidad y de paz.
La verdadera esperanza de cambiar empieza sólo cuando comprendemos lo que necesitamos hacer, y lo hacemos. Todo lo que aprendemos en nuestro camino espiritual nos lo necesitamos explicar en primer lugar a nosotros mismos.
“Necesito cambiar”. Ésa es la perspectiva correcta, no importa qué clase de situación o persona esté frente a nosotros. Y necesitamos revisarnos en esto: ¿Cuándo planeo cambiar? ¿Hoy? ¿Mañana? ¿El año que viene? Se puede desperdiciar mucho tiempo esperando que otros cambien primero.
Incluso el decir, “Vale… creo que lo he captado. Voy a probar”, es retrasar el proceso de restauración.
¿Cuándo lo probarás?
Hay poder en decir: “¡Sí, lo he comprendido!” y cambiar algo en uno mismo en ese mismo momento.
Piensa: Si no lo hago yo, entonces, ¿quién? Si no es ahora, entonces ¿cuándo?
Brahma Kumaris World Spiritual University http://www.bkwsu.org/
Inteligencia espiritual (II)
La inteligencia espiritual se basa en una percepción profunda de nosotros mismos como seres espirituales. Esta percepción nos abre a reconocer la importancia de los procesos sutiles de nuestra conciencia. Nos damos cuenta de lo fundamental que es generar pensamientos alineados con los valores internos más puros y positivos que poseemos: la paz, el amor, la sabiduría, entre otros. Nuestros pensamientos, sentimientos y acciones han de ser coherentes con esos valores si queremos experimentar armonía interior.
Otras habilidades que se potencian con la inteligencia espiritual:
1. Concentrar la mente en pensamientos elevados.
Se trata de una de las habilidades espirituales más importantes; ser capaz de concentrar la mente, libre de pensamientos inútiles o negativos, entonces es como si se quedara quieta, relajada, es como si estuviéramos contemplando un pensamiento o una idea. En ese espacio silencioso se produce la experiencia espiritual y la mente se abre a otra dimensión donde se accede a la comprensión de los secretos de la existencia humana sin necesidad de pensar, ni razonar. A eso le llamamos sabiduría. Esta tranquilidad mental nos recarga enormemente de energía.
A esto le llamamos meditación: concentración, quietud en la mente, silencio.
2. Tener buenos deseos y sentimientos positivos hacia todos.
Es muy fácil tener buenos sentimientos hacia la familia, los hijos, los amigos, pero con aquellas personas que no nos tratan bien o que se oponen a nosotros, ¿podemos tener buenos sentimientos hacia ellos?
La persona que desarrolla la inteligencia espiritual no reacciona ante lo que hacen, se mantiene en silencio, y tiene buenos sentimientos hacia ellos, buenos deseos. ¿Qué quiere decir esto? Piensa: “Te deseo lo mejor y que por fin recapacites y te conviertas en una persona madura que se da cuenta de lo que está pasando”.
Necesitamos mucha práctica y desarrollo de la inteligencia espiritual para ser conscientes de todo lo negativo y aún así tener sentimientos positivos.
3. Comprender el sentido de la obra de la vida.
Cuando vamos al cine a ver una película, observamos escenas de emoción, escenas de sufrimiento, luego escenas de alegría y al final escenas en las que se resuelven las cosas. En cambio en la vida no nos damos cuenta de que es así también. Hay todo tipo de escenas pero tan solo con la conciencia espiritual soy capaz de tener esta visión ilimitada del teatro de la vida. Cada escena es única y cada actor es único, todo cambia constantemente y detrás de cada escena hay un beneficio, esta es la visión de la persona con inteligencia espiritual.
La inteligencia operativa busca datos, busca información y más información, por el contrario la inteligencia espiritual no busca sino que recuerda, es otro enfoque completamente distinto.
… Recuerda quien eres, en el fondo ya lo sabes, tan solo tienes que recordarlo.
Recuerda quién es el ser Divino, quién es el Padre, en el fondo todo ser humanos lo sabe, pero lo ha olvidado,
… Recuerda, ¿qué significa esta vida? ¿Qué haces aquí?, simplemente recuérdalo, porque si has venido, has venido de algún lugar, así que simplemente te has olvidado de donde has venido pero vienes de algún lugar
… Recuerda de dónde vienes y recuerda cuál es tu misión aquí.
Tenemos gran sabiduría en nuestro interior y para acceder a ella necesitamos silencio y conectar de nuevo con el Ser más sabio, la Divinidad, el Supremo, ésta es la base para el desarrollo de la inteligencia espiritual.
Brahma Kumaris World Spiritual University
Inteligencia espiritual (I)
La inteligencia espiritual está por encima de la inteligencia operativa, la que nos permite resolver problemas mediante el razonamiento lógico e incluso por encima de la inteligencia emocional, la que nos ayuda a saber relacionarnos y convivir con los demás.
La inteligencia espiritual se basa en un nuevo lenguaje, el silencio, y en una visión que se enfoca en el sentido superior y trascendente de la vida. Permite experimentar la dimensión espiritual, reconocer la importancia de los pensamientos y de la conciencia que éstos crean. Desarrolla una felicidad serena pero estable, ya que no depende de factores externos sino que nos abre a la percepción del tesoro, la belleza que todos llevamos dentro.
Con la inteligencia espiritual se potencian habilidades como:
1. Permanecer pacífico independientemente de las circunstancias.
En el silencio uno es capaz de descubrir la verdadera identidad espiritual, donde existe un espacio inmaculado en el que tan solo hay paz, silencio y verdad.
Cuando entramos en ese espacio interior, el alma despierta y reconoce su valor, reconoce el sentido de la vida y reconoce a su Amigo eterno.
Esta experiencia llena al alma humana de poder espiritual que imprime un sello de paz en su personalidad, y que le permite afrontar todas las circunstancias de la vida con otra luz, con otra perspectiva. La vida ya no es un problema sino una escuela donde cada momento es una oportunidad para apreciar, aprender y acumular tesoros interiores.
2. Observar desapegado y no absorberse en las situaciones.
La práctica de entender que somos un ser espiritual dentro de una experiencia humana, nos permite separarnos primero de este instrumento, nuestro cuerpo, y convertirnos en el observador desapegado. Eso no significa que no tengamos interés en lo que ocurre a nuestro alrededor sino que no nos implicamos emocionalmente y de esta manera podemos dar respuestas más efectivas, ahorrando tiempo y energía. También entendemos que la otra persona es un ser espiritual pero que en una situación conflictiva ha olvidado quién es y está identificada con algo que no es, y ésa es la causa de su malestar.
3. Comprender el sentimiento del corazón de los demás.
No es tan solo comprender a los demás, es mucho más que eso, es ver lo que los demás ni siquiera ven; es decir, las motivaciones más profundas por las que están haciendo las cosas, pero no las superficiales sino las más profundas, entenderlas, comprenderlas y dar una respuesta adecuada a eso. Es conectar con la parte inmaculada del otro, ya no vemos la imagen externa, no vemos la superficialidad de las cosas que hace externamente sino que cada vez comprendemos más en profundidad la esencia de esa persona. Esto nos permite satisfacer sus auténticas necesidades. Esto es inteligencia espiritual, en donde somos capaces de trascender lo que se ve y ver lo que no se ve.
Ser no violento
¿Somos violentos? Muchas personas que piensan que siguen un camino espiritual considerarían que no lo son, y sin embargo, cualquier clase de pensamiento negativo es, de hecho, una forma de violencia.
La ira, por ejemplo, a menudo empieza con pensamientos tales como “no me gusta esto”.
Si no somos capaces de sentir amor hacia nosotros mismos, nuestra familia o amigos, significa que hay algún tipo de violencia en nuestro interior.
Tener la actitud interna de juzgarnos y criticarnos, en lugar de hacer esfuerzos para nuestro progreso espiritual con amor, paciencia y fe, también es una forma de violencia. Al igual que lo es rechazar a los demás.
Menospreciar a alguien, hacer que alguien caiga, ser indiferente hacia los demás, son también formas de violencia.
La verdad, por otro lado, siempre es no-violenta.
La verdad nos dice que puede ser que las personas tengan defectos, pero nosotros somos los amos de nuestros ojos y así depende de nosotros elegir cómo miramos lo que sea que venga enfrente.
La verdad es que cada vez que nuestra atención se dirige a las debilidades o defectos, nuestros o de los demás, reprimimos nuestro almacén de tesoros de grandeza. Esto también es violencia.
Hemos aprendido a tener miedo de reprimir nuestra negatividad, pero reprimir nuestra grandeza conlleva una pérdida incluso mayor.
La verdad nos dice que permanezcamos sabios y compasivos, incluso cuando confrontamos la ira. Nos dice: “Mantén tu dignidad ya que eso permitirá que los demás recuperen la suya”.
BK
El poder de la
meditación
Para muchos, el tratar con las subidas y bajadas de la vida se ha vuelto muy cansino. La “batería” del alma se ha descargado y necesita recargarse. Pero, ¿cómo hacer esto?
Un método positivo es empezar a alimentar la mente con un flujo estable de pensamientos elevados. Esto quiere decir tener pensamientos acerca de Dios, de nuestra identidad espiritual y de qué valores, actitudes y comportamientos son los mejores para desarrollar.
Esto constituye la base de una forma muy natural de meditación, que se puede practicar con los ojos abiertos, en cualquier lugar, en cualquier momento. De hecho, pensamientos como éstos son tan naturales para el alma que no hace falta llamarlos meditación. Se trata de recordar quiénes somos realmente y hacerlo todo desde esta consciencia.
A través de este método nos liberamos de la cháchara habitual de la mente y nos sumergimos en el suave silencio que se encuentra más allá de ese continuo diálogo interno. Tal espacio, que refresca y restaura, realmente existe dentro de cada uno de nosotros.
El simple pensamiento de “¿Quién soy yo?” nos lleva hacia el interior. El visualizarnos simplemente como un punto de luz pura nos atrae más profundamente hacia ese silencio. En un momento podemos conseguir una experiencia de paz interior, y así sentimos cuán correcto y beneficioso es sentirse pacífico.
Simplemente necesitamos tomar consciencia de que sentirnos bien es sólo un tema de mantener la batería interna del alma recargada, y que ése es el objetivo de la meditación.