Te traigo el Ojo de Horus, para que tu corazón pueda alegrarse ...

Te traigo el Ojo de Horus, para que tu corazón pueda alegrarse ...

sábado, 21 de mayo de 2016

OSHO DÍA A DÍA 252. SEXO


La profundidad de vuestra experiencia sexual decidirá la profundidad de todas vuestras experiencias. Si uno no puede adentrarse profundamente en la experiencia sexual, entonces jamás podrá adentrarse profundamente en nada, porque se trata de la experiencia más fundamental y natural. Vuestra biología está lista para el sexo, no se supone que debáis aprender nada sobre él. Aprendéis música, ya que es algo que no está incorporado a vosotros, tenéis que aprenderla. Aprendéis poesía, pintura, danza, tenéis que aprenderlo. El sexo está ahí... el guión ya lo tenéis en vuestra biología. De modo que si no sois capaces de adentraros profundamente en el sexo -que es algo natural-, ¿cómo podréis hacerlo en la música o en la danza? Si os contenéis en el sexo, también os contendréis en la danza. Tampoco seréis capaces de entrar en ninguna relación, porque la relación siempre tiende a volverse sexual. La gente tiene tanto miedo... Y es la mente moderna la que se torna especialmente temerosa, porque se han llegado a conocer muchas cosas, y el conocimiento no os ha ayudado a profundizar, solo os ha ayudado a sentir miedo. Nunca antes en la historia de la humanidad el hombre tuvo miedo, pero después de Masters y Johnson todo hombre teme descubrir que no es lo bastante hombre. La mujer tiene miedo a descubrir si será capaz o no de experimentar un orgasmo. Si no puede tenerlo, es mejor no adentrarse en el sexo, porque entonces resulta muy humillante, o deberá fingir. Y el hombre tiene tanto miedo y nervios, tiembla por dentro por si no consigue demostrarle a la mujer que es el hombre más grande del mundo. ¡Qué tontería! Solo con ser vosotros mismos va es suficiente.