Te traigo el Ojo de Horus, para que tu corazón pueda alegrarse ...

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viernes, 19 de junio de 2015

REGLAS DE ORO PARA LA VIDA COTIDIANA. Omraam Mikhael Aivanhov. Saboread plenamente el presente

Saboread plenamente el presente Algunos seres sólo viven en el pasado, en su pasado; son como prisioneros de algunos acontecimientos que se produjeron en su vida y no pueden avanzar. Otros, al contrario, están sumergidos en el futuro, pero en un futuro fantasmagórico, creado por su imaginación, y que no se realizará jamás. Algunas veces está bien volver hacia el pasado, pero sólo para ver dónde se cometieron faltas o dónde se actuó bien, sacando de ello las lecciones correspondientes. Es todo un tesoro de experiencias de las que podemos servirnos para vivir mejor el presente. Pero al mismo tiempo que se sacan lecciones del pasado, es bueno sumergirse en el futuro lejano, preguntarse cómo imagina Dios este futuro para la humanidad, qué esplendor, qué luz le espera. Sin duda muchas personas piensan en el futuro, pero ¿en qué futuro? Se dicen: «Bien, dentro de algunos años me casaré, tendré algunos hijos, un gallinero, una casita como ésta, en cuyo porche fumaré tranquilamente la pipa, viendo pasar las vacas... o los trenes. Respiraré un poco de polvo, después entraré, comeré, beberé y me acostaré». ¡ Dios mío, qué estupendo porvenir! Diréis: «Pero no es así como nosotros...» Sí, lo sé, pensáis que ganaréis dinero, que haréis negocios, que alcanzaréis la gloria en alguna parte, siendo un profesor de universidad, un hombre de negocios, un ministro o un jefe de Estado, que tendréis una mujer preciosa a la que besaréis día y noche... Pero, ¿qué es todo esto? ¡ Es algo lamentable! Vosotros, ahora, debéis aprender a mirar más allá de ese futuro incierto y buscar nuevos horizontes, abrir las ventanas hacia el infinito para percibir cual será verdaderamente el futuro de la humanidad, cómo lo imagina Dios, anticipándoos de esta forma en vuestra vida a este futuro. y no consideréis la cuestión del tiempo, no digáis nunca: «Si, pero para entonces ya no estaré vivo, no será mi época», pues diciendo esto impedís en vosotros la verdadera belleza, os ponéis trabas para comprender el verdadero sentido de la vida. El presente debe ser el tiempo de la acción consciente, iluminada, que extrae su sabiduría de las lecciones del pasado, pero que al mismo tiempo resulta estimulada por todas las posibilidades del futuro. Ésta es la perfección: las lecciones del pasado, (y Dios sabe cuántas lecciones nos ha proporcionado el pasado de la humanidad! ) Y el futuro con sus infinitas promesas. Si sabéis cómo vivir el presente manifestando las experiencias del pasado Y los esplendores del futuro, os acercáis a la Divinidad. ¿Qué cantan los Serafines ante el Trono de Dios? «Santo, santo, santo es el Señor Dios Todopoderoso, que fue, que es Y que será». Así es como vuestra conciencia puede extenderse hasta las dimensiones de la conciencia divina.