Te traigo el Ojo de Horus, para que tu corazón pueda alegrarse ...

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sábado, 13 de junio de 2015

REGLAS DE ORO PARA LA VIDA COTIDIANA. Omraam Mikhael Aivanhov. La nutrición considerada como un yoga

La nutrición considerada como un yoga 
¡Cuántas personas desequilibradas a causa de una vida trepidante buscan algún sistema para equilibrarse! y practican yoga, hacen meditación trascendental o bien aprenden a relajarse. Eso está muy bien, pero según mi punto de vista existe un ejercicio más fácil y más eficaz: aprender a comer. ¿Os sorprende? ¿Por qué? ¡ No es posible comer de cualquier manera, en medio de ruidos, nervios, prisas, e incluso disputas; y luego ir a practicar yoga! ¿No es mejor darse cuenta de que cada día es una oportunidad para hacer dos o tres veces un ejercicio de descanso, de concentración, de armonización de todas vuestras células?. En el momento de sentaros a la mesa comenzad por expulsar de vuestro espíritu todo aquello que puede impediros comer en paz y en armonía. y si no alcanzáis este estado en seguida, esperad para empezar a comer hasta el momento en el que hayáis conseguido calmaros. Cuando coméis en un estado de agitación, de cólera o de descontento, introducís en vosotros desasosiego, unas vibraciones desordenadas que se transmiten a todo lo que hagáis después. Incluso cuando intentáis dar una impresión de calma, de control, sale de vosotros algo agitado, tenso y cometéis errores, ofendéis a las personas o a las cosas, pronunciáis palabras torpes que os hacen perder amigos y os cierran las puertas. . . Mientras que si coméis en un estado de armonía, resolvéis mejor los problemas que se os presentan después, e incluso si durante todo el día os veis obligados a correr de aquí para allá, sentís dentro de vosotros una paz que vuestra actividad no puede destruir. Comenzando por el principio, por lo nimio, se puede llegar muy lejos. No creáis que la fatiga se produce siempre porque habéis trabajado demasiado. No; muy a menudo se produce por un despilfarro de fuerzas y precisamente, cuando tragamos el alimento sin haberlo masticado bien, sin haberlo impregnado suficientemente con nuestros pensamientos y nuestros sentimientos, es más difícil de digerir, y el organismo, que tendrá dificultad para asimilarlo, no podrá beneficiarse totalmente. Cuando coméis sin ser conscientes de la importancia de este acto, aunque vuestro organismo se fortalezca sólo recibe las partículas más groseras, más materiales, lo cual es poco comparado con las energías de las que os beneficiaríais si supierais verdaderamente comer en silencio, concentrándoos en el alimento para recibir los elementos etéricos y sutiles. Así pues, durante la comida, concentraos en el alimento proyectando en él rayos de amor; en ese momento se produce la separación entre la materia y la energía: la materia se disgrega, mientras que la energía penetra en vosotros y podéis disponer de ella. En la nutrición lo esencial no son los alimentos en sí, sino las energías que estos alimentos contienen, la quintaesencia aprisionada, pues en esta quintaesencia está la vida. La materia del alimento sólo sirve de soporte, y justamente esa quintaesencia tan sutil, tan pura, no debe únicamente servir de alimento a los planos inferiores, al cuerpo físico, al cuerpo astral y al cuerpo mental, sino que debe también servir para alimentar el alma y el espíritu