Decís
que amáis al sol, que tenéis necesidad de él. Pero ¿Cuándo vais a verlo y a
exponeros a sus rayos?... Es por la mañana, a la salida del sol cuando podéis
descubrirlo en todo su esplendor, en toda su significación.
Para
asistir a la salida del sol en las mejores condiciones, pensad en prepararos
durante la vigilia: comer ligeramente, acostaros temprano, y también no os
lancéis en discusiones que continuarán persiguiéndoos, a pesar vuestro, el día
siguiente. Cuando sepáis mirar el sol con un pensamiento despegado, libre,
sentiréis que entráis en contacto con él, con su espíritu, y que absorbéis sus
rayos como si fuesen gérmenes de vida. Desde que empezáis a respirar y a beber
la vida del sol, todo cambia: vuestra alma se abre, una fuente brota, os
impregnáis del esplendor del alba. Algo de la pura luz en la que os bañáis
penetra poco a poco en vosotros, y deseáis expandir por todas partes estas
bendiciones a fin de que todos los seres disfruten de esta misma felicidad.
Omraam
Mikhäel Aïvanhov
