Te traigo el Ojo de Horus, para que tu corazón pueda alegrarse ...

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viernes, 16 de diciembre de 2011

LA CABALA, ALFABETO HEBREO


La Kabbalah, viéndola como un sistema completo, tiene la virtud de ser un súper ordenador cósmico de cualquier teogonía de cualquier punto del orbe, y funcionar a modo de mapa, en el cual se organizan las energías de una manera única.
El alfabeto hebreo y sus letras son modalidades de la conciencia.

Las letras hebraicas y los senderos del árbol de la vida, se usan a manera de alquimia mental para crear cambios en la estructura de la conciencia y con ello enriquecer la experiencia del ser.
El estudiante que medita durante un tiempo sobre una letra como lo son las del alfabeto hebreo, termina inundándose dentro de la corriente de la letra y despertando con ello la fuerza arquetípica que simboliza cada una.
Las letras hebreas son llamadas Shekel (inteligencias) y según la tradición occidental del Sepher Yetzirah, fue a través de ellas que YHVH, creó el universo, las 22 letras del alfabeto hebraico, son los ladrillos de la creación de los cuatro mundos cabalísticos.
Las letras hebreas así mismo son llamadas Shekel, porque dentro de las mismas se encuentran las inteligencias que las rigen.
El Alefbet simboliza Todo, por lo que Todo está en Él.
 Todo, no excluye nada; ni los máximos arquetipos del hombre, ni sus más bajos instintos.
 Hay en el Alefbet un Génesis del hombre, desde su origen, energía inicial o Aleph; hasta lo concreto, la intersección de la cruz de brazos iguales, Tau. Hay comienzo y hay fin, en un ciclo permanente.
 Cada Letra es para el estudiante de Cábala un arcano, ideal, perfecto, intangible. 
 Un arquetipo sólo aprehensible por su intelecto en busca de lo absoluto, al que apunta con ansia y voluntad, desde su corazón. 
El conjunto de símbolos está compuesto por 22 letras, y en su orden correlativo guardan correspondencia con un número y una representación gráfica.
Cada alfabeto tiene sus secretos, su historia y su poesía.
El hebreo no presenta únicamente la convención de darle forma escrita a un sonido. Las letras son asociadas al ser humano ya que se las consideran que tienen cuerpo, alma y espíritu. 
Se enseña que el Universo fue creado por diez expresiones de Dios, compuestas por las letras hebreas que como bloques de construcción
fueron las herramientas para establecer el orden de todo lo creado.
Esta emanación creadora se repite constantemente porque de lo contrario se volvería a la nada. Las 22 letras sagradas, más las cinco terminales (Sofit), son las fuerzas espirituales profundas en todo este proceso que está siempre en movimiento.

Los 7 cielos representan niveles espirituales, cada uno es el producto de la combinación de las fuerzas representadas por las letras. Ellas en sí mismas, sus nombres, su forma gráfica, su valor numérico (gematria) y su respectiva posición en la secuencia del Alef-Bet tienen una razón de ser de origen divino.
Se enseña que las consonantes son las expresiones del espacio y tiempo en nuestro mundo, así como las partes de nuestro cuerpo que se encargan de articularlas, por eso los textos sagrados no presentan vocal alguna ni signos de pronunciación, ya que las letras cobran vida entonces y se complementan en un todo como poseedoras de alma y espíritu sólo cuando se las pronuncian con la melodía del habla al exhalar aire, que es el hálito de vida que Dios le ha dado al hombre junto con el talento de crear. 
Así, el hombre mismo participó en esos tiempos iniciales con uno de los primeros actos humanos de darle nombre y significado a todas las criaturas y cosas creadas.