Te traigo el Ojo de Horus, para que tu corazón pueda alegrarse ...

Te traigo el Ojo de Horus, para que tu corazón pueda alegrarse ...

sábado, 17 de diciembre de 2011

EL PRINCIPITO. CAPÍTULO XIX


CAPÍTULO XIX
El principito ascendió a una alta montaña. Las únicas montañas que había conocido eran los tres volcanes que le llegaban a la rodilla. Y usaba el volcán apagado como taburete. "Desde una montaña tan alta como ésta – pensó – divisaré de una vez todo el planeta y todos los hombres..." Pero no vio más que picos rocosos bien afilados.
- Buen día – dijo por si acaso.
- Buen día... Buen día... Buen día... – respondió el eco.
- Quiénes son ustedes ? – dijo el principito.
- Quiénes son ustedes... quiénes son ustedes... quiénes son ustedes... – respondió el eco.
- Sean mis amigos, estoy solo – dijo.
 - Estoy solo... estoy solo... estoy solo... – respondió el eco.
"Qué planeta tan extraño ! – pensó entonces. – Es todo seco, y todo puntiagudo y todo salado. Y a los hombres les falta imaginación. Repiten lo que se les dice... En casa tenía una flor: ella siempre hablaba primero..."