Te traigo el Ojo de Horus, para que tu corazón pueda alegrarse ...

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sábado, 17 de diciembre de 2011

EL PRINCIPITO. CAPÍTULO XI


CAPÍTULO XI
El segundo planeta estaba habitado por un vanidoso:
- Ah! Ah! He aquí la visita de un admirador ! - exclamó de lejos el vanidoso en cuanto divisó al principito.
Porque, para los vanidosos, los demás hombres son admiradores.
- Buen día - dijo el principito. - Tiene usted un extraño sombrero.
- Es para saludar – le respondió el vanidoso. – Es para saludar cuando me aclaman. Lamentablemente no pasa nunca nadie por aquí.
- Ah sí ? – dijo el principito sin comprender.
- Golpea tus manos una contra la otra – sugirió entonces el vanidoso.
El principito golpeó sus manos. El vanidoso saludó modestamente levantando su sombrero.
- Esto es más divertido que la visita al rey – se dijo el principito. Y siguió golpeando sus manos una contra la otra. El vanidoso volvió a saludar levantando su sombrero.
Después de cinco minutos de ejercicio, el principito se cansó de la monotonía del juego:
- Y para que el sombrero se caiga – preguntó – qué hay que hacer ?
Pero el vanidoso no lo escuchó. Los vanidosos nunca escuchan más que las alabanzas.
- Me admiras realmente mucho ? – le preguntó al principito.
- Qué significa admirar ?
- Admirar significa reconocer que soy el hombre más hermoso, mejor vestido, más rico y más inteligente del planeta.
- Pero si estás solo en tu planeta !
- Dame ese gusto. Admírame de todos modos !
- Te admiro – dijo el principito encogiéndose de hombros – pero para qué te puede eso interesar ?
Y el principito se fue.
Los adultos son decididamente muy extraños, se dijo simplemente a sí mismo durante su viaje.