Te traigo el Ojo de Horus, para que tu corazón pueda alegrarse ...

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miércoles, 13 de abril de 2011

OCÚPATE DE TUS PROPIOS ASUNTOS. BYRON KATIE

Me ha parecido un interesante descubrimiento. Aún no he leido el libro, pero algo ha resonado en mi. ¿Estás segura? es una frase que he tenido pegada a mi armario durante años. Creo que la saqué de un libro de THICH NHAT HANT y ahora me encuentro con un método completo de aprendizaje en torno a esa frase. Me gusta.


Ocúpate de tus propios asuntos

Sólo puedo encontrar tres tipos de asuntos en el universo: los míos, los tuyos y los de Dios. (Para mí, la palabra Dios
significa «realidad». La realidad es Dios, porque gobierna. Todo lo que escapa a mi control, al tuyo y al de cualquier otra persona es lo que yo denomino «los asuntos de Dios».)
Buena parte de nuestras tensiones proviene de vivir
mentalmente fuera de nuestros asuntos. Cuando pienso:
«Necesitas encontrar un trabajo, quiero que seas feliz, deberías ser puntual, necesitas cuidar mejor de ti mismo», me estoy inmiscuyendo en tus asuntos. Cuando me preocupo por los terremotos, las inundaciones, la guerra o la fecha de mi muerte, me estoy inmiscuyendo en los asuntos de Dios. Si mentalmente estoy metida en tus asuntos o en los de Dios, el efecto es la separación. Fui consciente de esto hace tiempo, en 1986.
Cuando, por ejemplo me inmiscuía mentalmente en los
asuntos de mi madre con pensamientos del tipo: «Mi madre
debería comprenderme», experimentaba de inmediato un
sentimiento de soledad. Y comprendí que siempre que me he sentido herida o sola, he estado inmiscuida en los asuntos de otra persona.
Si tú estás viviendo tu vida y yo estoy viviendo
mentalmente tu vida, ¿quién está aquí viviendo la mía? Los dos estamos ahí. Ocuparme mentalmente de tus asuntos me impide estar presente en los míos. Me separo de mí misma y me pregunto por qué razón mi vida no funciona.
Pensar que yo sé lo que es mejor para los demás es estar fuera de mis asuntos. Incluso en nombre del amor, es pura arrogancia y el resultado es la tensión, la ansiedad y el miedo. ¿Sé lo que es adecuado para mí? Ese es mi único asunto. Permíteme trabajar en eso antes de tratar de resolver tus problemas por ti.
Si comprendes los tres tipos de asuntos lo bastante para
ocuparte de los tuyos propios, este conocimiento puede liberar tu vida de una manera que ni siquiera eres capaz de imaginar. La próxima vez que sientas tensión o
incomodidad, pregúntate de quién son los asuntos en los que te ocupas mentalmente, ¡y quizás estalles en carcajadas! Esa pregunta puede devolverte a ti mismo. Tal vez llegues a descubrir que, en realidad, nunca has estado presente y que te has pasado toda la vida viviendo
mentalmente en los asuntos de otras personas.
Y si practicas durante un tiempo, quizá descubras que en
realidad no tienes ningún asunto y que tu vida funciona
perfectamente por sí misma.