Te traigo el Ojo de Horus, para que tu corazón pueda alegrarse ...

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viernes, 18 de marzo de 2011

EL DIAGNÓSTICO Y LA TERAPÉUTICA

"El amor es una enfermedad de las más contagiosas. A los enfermos, cualquiera nos reconoce. Hondas ojeras delatan que jamás dormimos, despabilados noche tras noche por los abrazos, padecemos fiebres devastadoras y sentimos una irresistible necesidad de decir estupideces. El amor se puede provocar, dejando caer un puñadito de polvo de querer, como al descuido, en el café o en la sopa. Se puede provocar, pero no se puede impedir. No lo impide el agua bendita, ni lo impide el polvo de hostia; tampoco el diente de ajo sirve para nada. No hay decreto del gobierno que pueda con él, ni pócima capaz de evitarlo con garantía y todo. Por otro lado, no nos da risa el amor cuando llega a lo más hondo de su viaje, a lo más alto de su vuelo. Pequeña muerte, llaman en Francia a la culminación del amor en un abrazo, que rompiéndonos nos junta y perdiéndonos nos encuentra y acabándonos nos empieza. Pequeña muerte, la llaman; pero grande, muy grande ha de ser, si matándonos nos nace".
El libro de los abrazos. E Galeano