Te traigo el Ojo de Horus, para que tu corazón pueda alegrarse ...

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sábado, 5 de febrero de 2011

COPIO Y PEGO.

Me hace gracia mi propia vanidad y la de otros. Recuerdo cuando empecé mi blog y metí algunas cartas. Por casualidad encontré una página en la que alguien había copiado y pegado una de ellas, de momento me sentí halagada, pero cuando vi que había omitido una frase que a mi me pareció importante, algo se me revolvió dentro. Estuve durante un par de días con la obsesión en la cabeza de que tenía que ponerlo completo, y le esccribí. No le escribí al correo sino que lo hice en los comentarios, quizás buscando cierta notoriedad ya que un montón de amigos le felicitaban por la bonita composición que había hecho. El hombre nombró  mi autoría pero que faltara aquella frase ¡mmm! no lo podía soportar. Le escribí en dos ocasiones con lo que el pobre, descorazonado, decidió quitar la publicación y, cuando lo hizo, un sentimiento de culpabilidad y lastima por esta persona me invadió. Le escribi disculpándome. ¡Pobre señor! que mal rato le hice pasar.
Gracias a ese incidente he aprendido que cuando publico algo, sea bueno, malo o regular, esas letras dejan de pertenecerme. Las ofrezco para que las disfruten, las critiquen, o las ignoren. Pero mío sólo es el  nombre que las firma y a veces ni eso. Yo también copio y pego.
Aún me sorprendo cuando alguien bloquea la copia de imagenes o textos que ni siquiera son suyos. ¿Que están en su derecho? pues no sé.
Algo parecido ocurre con las paginas privadas y me refiero a las redes sociales, de mayor o menor envergadura. Si entras para compartir. ¿Por qué te cierras? Es cierto que todo el mundo no nos cae bien y que yo borraría a unos cuantos de mi face jejej. Es broma.