Te traigo el Ojo de Horus, para que tu corazón pueda alegrarse ...

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jueves, 9 de diciembre de 2010

¡CUÁNTO ME CUESTA ESCRIBIR!

¡Cuánto me cuesta escribir! es tan fácil copiar y pegar y los otros dicen tan bien dicho lo que yo quiero decir.
Pienso en escribir un poema y me vienen a la cabeza versos de otros, tan sublimes que ni por aproximación se acerca una frase mía.
Ya no sé que me inspira. Antes el enamoramiento, esa locura transitoria que me hacia tocar el cielo y al tiempo bajar hasta el reino de Hades si el objeto amado no se manifestaba. Ahora tengo miedo de enamorarme. Aunque deseo el amor, no quiero volver a poner mi corazón en la picota. No quiero luchar contra los esqueletos de antiguos amores, contra las fantasías de otros ¡que difícil encontrar alguien sin lastre!.
Los hombres de mi vida llevan latas atadas a los pies con los nombres de sus frustraciones y a cada paso hacen tanto ruido que resulta imposible una mísera conversación sin ese alboroto.
El amor platónico también tiene “su aquel” vuelcas tu ideal en una persona y la conviertes en tu dios. Según se acerca, si llega a acercarse, el ídolo se desvanece. Es intocable.
El caso es que vuelvo a sentir un leve cosquilleo en el estómago y el modelo es idéntico a los anteriores: feo, pobre, emocionalmente implicado, adicto, enfermo y lejano. No puedo huir, no quiero huir, no sé. Asumo la experiencia.
Mari.