Te traigo el Ojo de Horus, para que tu corazón pueda alegrarse ...

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viernes, 30 de julio de 2010

CASOS REALES Y SENCILLOS

Señora de 75 años, abatida, compungida, triste, resentida. Tiene un enorme problema. Su hija, 37 años, la segunda de las dos que trajo al mundo, no le llama por teléfono desde hace seis meses.
Después de hacer un largo recorrido por todos los acontecimientos habidos en los últimos años, no encontramos motivos para esa ausencia de llamadas.
Podría ser que aquella vez que ella se quejó a los servicios sociales de que su hija no la había llamado siendo su santo, que por cierto era el de las dos, y la trabajadora social teléfono en mano llamo a la hija para recriminárselo, no le hubiera sentado nada bien, o la otra vez en que se fue hasta el colegio de las nietas y la nieta mayor la descubrió escondida entre los coches, no le pareciera a su hija la forma mas adecuada de acercarse. En este sentido encontramos un buen numero de desaciertos por parte de esta mujer encantadora y sufridora víctima de una hija perversa que no saca tiempo entre el trabajo, el colegio de sus dos hijas, las actividades extraescolares, la casa, el marido etc, para llamarla por teléfono.
- Yo, cuando he ido a casa de mi hija, ni me he movido, ni un vaso de agua, que no me gusta molestar, esgrime como bandera.
COMENTARIO.
Pero que mal interpretamos nuestros papeles.
¿Dónde dice que una madre no puede llamar a su hija? ¿En que manual de instrucciones pone que las madres no tenemos que marcar el numero de nuestros hijos, no vayamos a molestar? ¡¡¿Que es rebajarse hacer una llamada a una hija si ella no nos llama a nosotros?!!
Siento mucho que el orgullo y la soberbia no nos permitan disfrutar de los tesoros que la vida nos ofrece, que caigamos en las garras de estos miserables defectos.
Tratamiento: Llame usted a su hija e infórmela de que piensa llamarla, al menos, una vez cada semana.