Te traigo el Ojo de Horus, para que tu corazón pueda alegrarse ...

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viernes, 12 de marzo de 2010

OSHO. EL VERDADERO SABIO

Yo no condeno, no creo ningún sentimiento de culpa en ti, no digo "Esto es pecado", no te digo que te amaré solamente si cumples ciertas condiciones. Te amo tal y como eres, porque ésa es la única forma en que una persona puede ser amada. Y te aceptó tal y como eres porque sé que ésa es la única forma que puedes ser.

Así es como el Todo ha querido que seas, así es como el Todo te ha destinado ser.
Relájate y acéptalo y complácete... y surgirá una transformación. No llega con el esforzarse; llega cuando te aceptas a ti mismo con tal amor y éxtasis que deja de haber condiciones: ni conscientes, ni inconscientes, ni conocidas, ni desconocidas.
Una aceptación incondicional... y de repente te darás cuenta que no tienes miedo de la gente. Más bien, disfrutas con la gente. La gente es hermosa. Todos son encarnaciones de Dios. Puede que sean un Rin Tin Tin, pero aun así... son encarnaciones de Dios. Les amas. Y si les amas harás que su Dios salga a la superficie.
Siempre que amas a alguien, su divinidad asciende a la superficie. Sucede así porque si alguien te ama, ¿cómo vas a demostrarle tu fealdad? Simplemente, un hermoso rostro aparece y poco a poco, el rostro desagradable desaparece.
El amor es una alquimia. Si te amas a ti mismo, la parte desagradable de ti desaparece, es absorbida, es transformada. La energía es liberada en esa forma. Todo encierra energía. Tu ira contiene mucha energía, tu miedo contiene mucha energía, ahogada y sofocada. Si el miedo desaparece, la forma se desploma y la energía es liberada. La ira desaparece; más energía es liberada. Los celos desaparecen; aún más energía.
Osho
El Verdadero Sabio
Págs. 91,92