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domingo, 24 de agosto de 2008

(TAE)Trastorno Afectivo Estacional

El Sol, nuestro mejor aliado contra la depresión.
Trastorno afectivo estacional
El trastorno afectivo estacional es una depresión que ocurre durante una temporada particular del año. La mayoría de quienes lo presentan están deprimidos durante el otoño y el invierno, cuando los días son más breves. Su depresión desaparece durante la primavera y el verano. Un tipo menos frecuente empieza a finales de la primavera o principios del verano. Los cambios de la cantidad de luz del día quizá sean la causa del trastorno afectivo estacional.
Aunque muchas personas dicen que se ponen tristes en invierno, una persona con trastorno afectivo estacional tiene mucha más dificultad para arreglárselas durante esa temporada. Al igual que otras formas de depresión, el trastorno afectivo estacional interfiere con la vida cotidiana. Los días nublados pueden hacer que quien padece el trastorno se sienta peor. Las personas con trastorno afectivo estacional tienen depresión leve a moderada.
El trastorno afectivo estacional puede afectar a cualquier persona, pero las mujeres y los adolescentes parecen ser más susceptibles; los adultos de edad avanzada tienen menos probabilidades de presentarlo. Predomina en latitudes del norte. Quienes padecen el trastorno también tienden a tener un miembro de la familia con enfermedad mental, como depresión o abuso del consumo de alcohol.
Se cree que los niveles variables del neurotransmisor serotonina participan en el trastorno afectivo estacional. Tal vez también participe la hormona del sueño, melatonina, que se ha vinculado con la depresión. El cuerpo sintetiza más melatonina en la oscuridad. Así, los días más breves y más nublados propios de invierno refuerzan las concentraciones de melatonina.
Los síntomas de trastorno afectivo estacional pueden confundirse con los de otras enfermedades, entre ellas hipotiroidismo e infecciones virales, como la mononucleosis.
Una persona con un caso leve de trastorno afectivo estacional puede aliviar los síntomas añadiendo más luz diurna a sus actividades cotidianas. Pasar tiempo en exteriores cada día y hacer ejercicio en exteriores con regularidad son dos métodos eficaces para combatir el trastorno. Para casos más graves, los doctores pueden recetar una terapia con luz y posiblemente antidepresivos. La terapia con luz implica usar una luz fluorescente de espectro completo durante una cierta cantidad de tiempo cada mañana.
Qué hacer
Durante el otoño y el invierno, trate de pasar tiempo en exteriores cada día. Haga ejercicio con regularidad, en exteriores si es posible. Reacomode su mobiliario en su hogar y en su espacio de trabajo para aprovechar tanta luz solar durante el otoño y el invierno como sea posible. Hable con su doctor si tiene signos o síntomas de trastorno afectivo estacional suficientemente importantes como para interferir con su vida cotidiana. Su doctor puede enviarle a ver a un profesional de la salud mental capacitado para tratar a pacientes que padecen dicho trastorno.

Síntomas
Los síntomas suelen aparecer regularmente cada invierno, comenzando entre septiembre y noviembre y extendiéndose hasta marzo o abril.
Problemas de sueño. Suele haber un deseo de dormir más cantidad de horas, con problemas para permanecer despierto, aunque en algunos casos se dan perturbaciones del sueño y despertar temprano.
Letargo. Sensación de fatiga e incapacidad para llevar a cabo las tareas de la vida diaria normal.
Exceso de apetito. Aparece un deseo de carbohidratos y alimentos dulces, lo que suele dar lugar a un aumento de peso.
Síntomas depresivos, como tristeza, apatía, baja autoestima, desesperación, sentimientos de culpa y, en ocasiones, una capacidad para sentir disminuida.
Problemas sociales. Irritabilidad, deseo de evitar el contacto social, mayor sensibilidad al rechazo social.
Ansiedad. Tensión e incapacidad para tolerar el estrés.
Pérdida del deseo sexual. El interés en el sexo y el contacto físico está disminuido.
Cambios de humor. En algunos casos se dan estados de ánimo extremos y cortos periodos de hipomanía.
La mayoría de estas personas muestran signos de un sistema inmunitario debilitado durante el invierno y son más vulnerables a infecciones y otras enfermedades.
Los síntomas desaparece en primavera.