Te traigo el Ojo de Horus, para que tu corazón pueda alegrarse ...

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miércoles, 9 de julio de 2008

La adivinación con el Tarot

Tarot
La adivinación con el Tarot es un arte complejo. No son pocas las ocasiones en las que el significado especifico que cada carta tiene asignado, aclara poco o nada sobre la pregunta que hacemos al oráculo o el tema que nos interesa. Los términos BUENO o MALO quedan aquí difuminados en un sinfín de posibilidades, de simbolismos ocultos. El tiempo deja de ser lineal y se convierte en ciclos que empiezan y acaban. Y aquí es donde la intuición o la clarividencia del cartomántico entra en acción para traducir lo que realmente no esta escrito, para conectar con las energías sutiles que se manifiestan a través de determinadas laminas o combinaciones de laminas. La razón, en ocasiones, también nos impide trasmitir una información que a todas luces podría parecer absurda, por eso, cada consulta, cada tirada, es especial e irrepetible.
Todo es importante; como se va desarrollando la sesión, los gestos, las palabras que se pronuncian sin intención, como actos fallidos; como se van consumiendo las velas, el humo del incienso, la música de fondo. Y sobre todo, la disposición del consultante, la confianza, la entrega a las Fuerzas Universales que se manifiestan en la sesión. En fin, una consulta al Tarot es algo mas que un Si o un No, es algo mas que una respuesta, es la conexión con nuestro Yo Superior, es el impulso que hace que la rueda de la vida siga girando. El cartomántico es solo un intermediario, el mensaje sutil ha de ser captado por el consultante e integrado en su mundo como algo real y posible.